jueves, 10 de enero de 2008

Tomates y michelines

A ellos dos les sobresalían unas buenas cartucheras o michelines por los lados de la cintura. Dos niños obesos pero risueños, felices. De los que más abundan. Alguien se los quedó mirando. Mientras los veía alejarse hacia la ducha, pensaba en ese estudio del que hoy hablaban los medios. Un alto porcentaje de niños de este trozo de mundo en el que vivimos no ha probado nunca un tomate o una naranja. Pero no se atrevió a hacer de encuestador con ellos. Podía comentárselo pero también les debería felicitar porque habían dejado su supuesto sedentarismo multipantalla para hacer deporte en el club. Lo que le hizo elucubrar en positivo. Quizá habían empezado el año con saludables propósitos. Puede que imitaran a sus padres y todos vinieran con los mismos objetivos. O a lo mejor jugaban en un equipo deportivo y siempre estaban activos, a pesar de sus cuerpos.
Y, por qué no, quizá eran felices tal como estaban.

1 comentario:

carlos dijo...

Señor no lo conozco a usted, pero estos dos regorditos son mis sobrinos......